DESCARTES
René Descartes (1596-1650)
Descartes
nació el 31 de marzo de 1596 en La Haye, en la Turena francesa.
Pertenecía a una familia de la baja nobleza, siendo su padre, Joachin
Descartes, Consejero en el Parlamento de Bretaña. La temprana muerte de
su madre, Jeanne Brochard, pocos meses después de su nacimiento, le
llevará a ser criado en casa de su abuela materna, a cargo de una
nodriza a la que permanecerá ligado toda su vida. Posteriormente hará
sus estudios en el colegio de los jesuitas de La Flèche, hasta los
dieciséis años, estudiando luego Derecho en la Universidad de Poitiers.
Según la propia confesión de Descartes, tanto en el Discurso del método
como en las Meditaciones, las enseñanzas del colegio le decepcionaron,
debido a las numerosas lagunas que presentaban los saberes recibidos, a
excepción de las matemáticas, en donde veía la posibilidad de encontrar
un verdadero saber.
PENSAMIENTO DE DESCARTES
Las reglas del método
Tras el hundimiento de la filosofía aristotélico-tomista, el objetivo fundamental de Descartes es encontrar un método que,
partiendo de una serie de reglas, garantice el razonamiento correcto y
la reconstrucción de todo el saber humano. Las reglas de dicho método
son las siguientes:
1) Regla de la evidencia, que exige rechazar cualquier idea que no
sea clara (es decir, indudable) y distinta (imposible de confundir con
ninguna otra). Se llega a la evidencia, bien por intuición, o visión intelectual directa de una verdad (como los primeros principios del razonamiento), bien por deducción, que permite derivar una serie de consecuencias necesariamente ciertas de tales principios intuitivamente evidentes.
2) Regla del análisis, que consiste en reducir lo complejo a sus
componentes más simples, que pueden conocerse intuitivamente.
3) Regla de la síntesis, por la cual, partiendo de los elementos
simples, conocidos por intuición, se construyen argumentos o
deducciones más complejas.
4) Regla de la enumeración, en cuya aplicación se revisan todos los
pasos dados para comprobar que no se han cometido errores en el
razonamiento.
Seguidamente, Descartes aplica el método a la metafísica, raíz
del «árbol de las ciencias», para averiguar si existe una primera
verdad absolutamente cierta, sobre la que elevar el edificio del
conocimiento.
Para ello, plantea la duda metódica, que consiste en
cuestionar todos nuestros conocimientos a fin de hallar alguno que sea
seguro e indubitable. La duda metódica tiene cuatro niveles:
1) Desconfianza del conocimiento aportado por los sentidos: como
estos nos engañan muchas veces, suscitando ideas oscuras y confusas,
podrían engañarnos siempre.
2) Confusión entre el sueño y la vigilia: los sueños no se
distinguen a veces de la realidad, de manera que toda la realidad muy
bien pudiera ser ilusoria.
4) Hipótesis del “genio maligno”; aun suponiendo que Dios no puede
engañarnos, porque es bondadoso, podría existir un espíritu malvado que
se divirtiese haciéndonos errar cada vez que razonamos.
Sin embargo, aunque la duda parece haber eliminado todos nuestros
conocimientos, incluidos los matemáticos, en el acto mismo de dudar
aparece algo que resiste cualquier duda: si el sujeto duda, es que
piensa, y, si piensa, es que existe. «Pienso, luego existo» (“Cogito, ergo sum”) es la primera certeza indubitable de la metafísica.
La antropología cartesiana es dualista. En el hombre hay que
distinguir el alma (inmortal), caracterizada por el pensamiento, yel
cuerpo (que es material y se caracteriza por la extensión). Son
independientes, no se necesitan para existir.
El cuerpo es una máquina compleja, construida por Dios. La separación
entre alma y cuerpo plantea el problema de la comunicación entre las
dos sustancias, resuelto por Descartes mediante la glándula pineal,
punto de contacto entre ambas.
NIETZSCHE
Friedrich Nietzsche(1844-1900)
Nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken, región de Turingia
PENSAMIENTO DE NIETZSCHE
Según Nietzsche la civilización occidental es socrático-platónica-cristiana. Está asentada sobre la metafísica socrático-platónica y sobre el cristianismo y la moral que éste engendra.
Si algo caracteriza, por tanto, a la civilización (tradición) occidental es que ha trastocado la vida, es hostil a ella, la odia.
Si algo caracteriza, por tanto, a la civilización (tradición) occidental es que ha trastocado la vida, es hostil a ella, la odia.
La crítica de Nietzsche a la tradición occidental se dirige fundamentalmente en tres frentes:
1. La crítica a la metafísica socrático-platónica: La metafísica tradicional se asienta sobre un error: considerar que los valores de las cosas no están en ellas (en la vida) sino en un mundo ultraterreno de esencias.
2. La crítica al cristianismo: El otro gran pilar de la civilización occidental es la afirmación de la existencia de Dios. Y ésta se ha concretado en Occidente en el cristianismo. Nietzsche piensa que el concepto de Dios ha sido hasta ahora la objeción mayor contra la existencia. Con Dios se declara la guerra a la vida, a la naturaleza y a la voluntad de vivir. Dios es la fórmula de toda calumnia contra este mundo y de toda mentira respecto al más allá.
3. La crítica a la moral occidental: El fruto más granado de la metafísica socrático-platónica y del cristianismo es lo que Nietzsche denominará la moral de los esclavos. La moral de los esclavos es la moral del rebaño, la negadora de la vida. Hay que transmutar la moral y los valores que defiende para que nazca un nuevo tipo de hombre. Hace falta ir más allá del bien y del mal. Crear unos nuevos valores y una nueva moral en la que la vida sea el valor fundamental.
Tres son las ideas de su propuesta. Ideas íntimamente relacionadas entre sí y que no pueden entenderse aisladamente; aunque a la hora de explicarlas tengamos que separarlas:
Tres son las ideas de su propuesta. Ideas íntimamente relacionadas entre sí y que no pueden entenderse aisladamente; aunque a la hora de explicarlas tengamos que separarlas:
1. La voluntad de poder: El nihilismo (activo) nos lleva a patentizar la auténtica realidad del mundo y de la vida. El devenir constante, la afirmación de la vida. A esto llama Nietzsche voluntad de poder. Es, al fin y al cabo, la expresión de la instintividad de la vida; la vuelta a las actitudes dionisíacas. Instintividad que se expresa en el fondo del individuo como superación continua de sí mismo y que se manifiesta en cada una de sus máscaras como egoísmo, como voluntad de ser señor.
2. El eterno retorno: Si la vida, que es puramente material, terrestre, se reduce a voluntad de poder, y ésta no es más que la primacía del instinto, se comprende que todo se mida en clave de placer y que las ansias de inmortalidad que tiene todo ser humano en su interior, y que Nietzsche percibía con angustiosa exigencia, se vislumbren también en el placer.
3. El superhombre: Nietzsche reclama una realidad guiada por un hombre "irracional": voluntad de poder. Un hombre en el que se hayan superado todos los errores de Occidente. Un hombre sin Dios. Un hombre que asuma la vida en toda su fuerza. Un hombre que ame la vida, que sea pura instintividad. Por eso este nuevo modelo humano está más allá del hombre occidental y sólo será posible cuando la civilización que está por venir se haga real.






Muy buen artículo.
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